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Entrevista a Armando Ortega, Presidente de la Mining Task Force

La Cámara Canadiense de Comercio (CanCham) representa a más de 300 empresas que tienen inversión en México. En el caso de nuestro sector, dicho organismo reviste una relevancia especial, ya que Canadá es el país que más aporta capital a minas y proyectos en territorio mexicano. Mundo Minero entrevistó al Lic. Armando Ortega, expresidente de la CanCham y titular de la Mining Task Force.

Valga una breve semblanza de nuestro interlocutor: Es abogado egresado de la Escuela Libre de Derecho, donde impartió un seminario de Derecho Internacional durante 20 años; cuenta con estudios de posgrado en Comercio Internacional por el ITAM; trabajó por más de 18 años en Negociación Comercial Internacional de la SE; fundó el sistema antidumping en México; participó en las negociaciones del TLCAN y es panelista del T-MEC; funge como Country Manager de New Gold, presidió la CanCham del 2017 al 2020; entre otros cargos.

Mundo Minero (MM): De entrada, ¿cuál es el rol de la Cámara Canadiense respecto a la minería mexicana?

Armando Ortega (AO): La Mining Task Force de la CanCham es uno de los seis comités de este organismo. Es uno de los comités más dinámicos, enfocado en realizar tareas de advocacy, promoción e interlocución de los intereses de las empresas de capital canadiense en México. Fue creada hace nueve años para darle servicio a los socios de la Cámara, uno de cuyos sectores de inversión más importantes, es precisamente el minero. Las inversiones mineras de capital canadiense se han concentrado en la minería de metales preciosos, pero como los yacimientos son polimetálicos, también en los minerales industriales. Gracias a estas inversiones, México pudo recuperar su lugar como primer productor de plata del mundo, y colocarse entre los principales productores de oro, cobre, zinc y plomo.

MM: ¿Qué retos enfrenta la Mining Task Force?

AO: La Mining Task Force acompaña y se ofrece de facilitador de sus asociados para lidiar con la compleja problemática que está asociada a su operación actualmente: i) problemas de seguridad pública; ii) problemas de conflictividad social, relacionada con lo que se conoce como la economía de la extorsión, “extortionomics” (grupos sindicales, ejidales, activistas seudoambientales, etc), que atentan contra el curso normal de las operaciones mineras; iii) temas fiscales, en especial por la dificultad de la devolución de impuestos en tiempo, incluyendo requerimientos y auditorías del regulador que resultan muy onerosas, y iv) temas legislativos en general (ciertos actores políticos han presentado diversas iniciativas que amenazan la integridad del sector, en materia de concesiones de agua, ambiental –por ejemplo, para prohibir la minería a tajo abierto–, fiscal, consulta indígena, etc).

MM: ¿México sigue siendo atractivo para las mineras afiliadas a la CanCham?

AO: Uno de los retos más importantes que enfrentarán las empresas de capital canadiense en México en los siguientes meses, será la puesta en marcha del T-MEC, el tratado de libre comercio renovado de América del Norte, en especial su capítulo laboral. El Mecanismo Rápido de Solución de Controversias Laborales, puede prestarse a diversos actos de hostigamiento a la operación de las empresas, sobre la base de alegatos artificiosos originados sobre todo en EUA.

Durante varios años, las inversiones mineras canadienses se concentraron con gran éxito en el área de exploración de nuevos yacimientos, a través de compañías conocidas como “juniors”, los gambusinos modernos. Hasta 2014 y por varios años, México brilló como receptor de inversiones dedicadas a la exploración minera, alcanzando el 4º lugar mundial. La reforma fiscal que entró en vigor ese mismo año, eliminó la figura de la deducción inmediata de los gastos preoperativos o de exploración, modificándola para depreciarla en 10 años. La exploración extranjera en México, canadiense principalmente, se ausentó desde entonces.

MM: ¿Consideras que ha influido la manera “canadiense” de hacer minería en México?

AO: La minería de capital canadiense llegó a México a mediados de la década de los 90. Desde entonces, ha contribuido a incrementar, “to raise the bar”, los estándares ambientales, de seguridad industrial, de responsabilidad social, de inclusión de las mujeres en la operación minera, de mejora en las condiciones laborales, incluyendo los salarios más competitivos del sector y de innovación tecnológica. Las empresas mineras de capital canadiense operan en México con los mismos estándares con los que operan en Canadá y en otros países.

La nueva minería moderna, de la que el Mining Task Force está orgulloso porque sus agremiados lideran en ella, sustenta su operación en los pilares de seguridad y salud; inclusión social y responsabilidad social corporativa; sostenibilidad ambiental, y el respeto del Estado de Derecho y de la integridad para hacer negocios. Los desafíos de la pandemia del Covid-19 han confirmado que la minería es un sector estratégico de la economía, que está en la base de todas las cadenas productivas. Y que en medio de la referida pandemia, ha puesto en marcha protocolos sanitarios, incluyendo de cooperación con las comunidades colindantes a los centros mineros, para ser parte de la solución y alivio económico. Gracias a la minería, la recuperación económica podrá materializarse en las diversas regiones donde tiene presencia.

MM: Finalmente, ¿cuál es la relación de la CanCham con las asociaciones mineras mexicanas? 

AO: La Mining Task Force une fuerzas con la Cámara Minera de México, Camimex, para actuar como parte integrante del sector minero, con una sola voz, con el orgullo de ser mineros mexicanos. Y hace lo propio con otras organizaciones de gran valía, como Women in Mining, los clústers mineros y por supuesto la prestigiada Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Géologos de México. Cuando surgen asuntos concretos que son más propios de la inversión canadiense, el MTF actúa en lo individual.

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