• 14 julio 2020
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¿Será el calor el gran aliado de la minería?

En estos últimos tres días, en el estado de Sonora se han resentido las primeras temperaturas altas del 2020, con mercurios que llegan a los 42ºC, principalmente en las regiones desérticas y en la ciudad capital Hermosillo.

Tanto en Sonora como en otras entidades mineras, al no ser considerada indispensable la minería, ha parado sus jornadas productivas y hoy solo se encuentra en las operaciones un puñado de trabajadores que dan mantenimiento y vigilancia a secciones del proceso minero que representarían riesgos ambientales y/o de salud si simplemente dejaran abandonadas.

Como en el resto del país y al igual que en otras actividades económicas, la situación está llegando al punto de crisis para las finanzas de las empresas mineras y para los ingresos de sus trabajadores. Por lo que las compañías solicitan a las autoridades correspondientes que les considere como actividad indispensable para reanudar lo más pronto posible sus actividades.

Por otro lado, justo en este fin de semana, se resintieron altas temperaturas que albergan la esperanza de que el remedio natural de las ondas ultravioletas (UV) de la radiación solar, acabe o disminuya considerablemente el potencial de contagio de esta pandemia, que ha puesto en modo “pausa” a gran parte de la humanidad.

Aun no se sabe con certeza qué tanto afectarán las ondas UV al coronavirus, sin embargo algunos especialistas afirman que las temperaturas altas debilitarán su propagación. Pese al gran cúmulo de información que se maneja en medios de comunicación y redes sociales, aún existe un gran desconocimiento en este terreno, y no podríamos afirmar de manera rotunda, que el Sol, la gran esfera de fuego, pudiera acabar con el COVID-19.

El mismo presidente Trump hizo referencia a esto “El calor en términos generales mata este tipo de virus”. La idea de que los altos calores pueden detener el crecimiento de esta enfermedad, proviene de la comparación con el resfriado común, que se ha caracterizado por ser una enfermedad de temporada.

Los expertos también relacionan la gripe con COVID-19, en el sentido de que la gripe sobrevive mejor en climas fríos y secos, con poca luz ultravioleta, y que en los días de invierno los bajos niveles de Vitamina D y Melatonina afectan el desempeño de nuestro sistema inmune.

Otro antecedente que favorece la esperanza de que el calor pueda contener al coronavirus es la epidemia del SARS del 2002 al 2003, que inició en invierno y terminó en julio del 2003, alcanzando su máximo en el mes de mayo.

Mientras tanto las unidades mineras del desértico estado de Sonora le dan la bienvenida a la temporada del calor en un sentido sumamente único y especial. Siendo que años atrás el Señor Sol era recibido de mala gana y con mal humor, por el padecimiento de temperaturas que han llegado en ocasiones a los 48ºC.

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